lunes, 24 de octubre de 2011

La zaranda criolla


La zaranda criolla


Nuestra zaranda criolla se fabrica con el fruto de la mata de taparo y no es más que una totuma seca y vacía (sin la tripa o pulpa) a la que se le hacen dos orificios opuestos a lo largo de su eje principal, por donde se atraviesa con un palito puntiagudo en uno de sus extremos. También se le perforan agujeros para que produzca sonidos graves que imitan el canto de la cigarra. 


     En la parte superior del palito se enrolla un cordel que al halarlo con un fuerte templón, la pone a girar. Este juguete, propio de los pueblos originarios (guaiqueríes, arahuacos, tamanacos, caribes, entre otros), se juega principalmente durante la Semana Santa en el Llano y otras regiones del país; por ejemplo, en Valle Guanape al noroeste del estado Anzoátegui tal cual da cuenta el monumento de bienvenida a su entrada y en Chaguaramas en el estado Guárico.  


           La zaranda la bailan las mujeres. Una forma de jugar es que las damas que participan en el juego las pongan a bailar con un cordel enrollado en su punta, y que los hombres le lancen sus trompos hasta pegarle y destruirlas. El que la destruya, gana el premio acordado.

         El movimiento de la zaranda se describe a partir de las leyes de la mecánica clásica. Este juguete tradicional es un cuerpo rígido acústico que baila con movimiento circular, y como tal, no es más que un trompo hueco con un eje de rotación alrededor del cual gira su cuerpo ovalado; también  se puede desplazar por efecto de las fuerzas de roce que surgen en el extremo de la punta en contacto con el suelo, girar alrededor de su eje y precesar, es decir realizar el movimiento de cabeceo típico del trompo. Cuando la zaranda corcovea se dice que es “zaratatera”, contrario a serenita. Algunos personas la construyen a propósito con el “cabo pando” (punta torcida) para que, al “zaratatear”,  sea más difícil pegarle.

           A medida que baila, la zaranda suena. Al girar, el movimiento relativo respecto al aire quieto del piso, produce compresiones y expansiones que incitan modos de vibración en el aire contenido en la cavidad. Este proceso es equivalente a soplarla fuertemente por los agujeros. El sonido emitido tiene una frecuencia particular, que depende del volumen interior de la zaranda. En particular, la que se muestra en la primera figura suena con una frecuencia cercana a los 600 Hz (vibraciones por segundo) en el modo de vibración fundamental. Más adelante se describirán los modos de vibración de las cavidades acústicas.

Créditos de las fotos:


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