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viernes, septiembre 16, 2011

La lámpara fluorescente

La lámpara fluorescente


El tubo fluorescente es un dispositivo de alumbrado que permite un ahorro sustancial de energía. Sin embargo, aunque aún se usa el tubo fluorescente, cada día que pasa es desplazado por la Lámpara Fluorescente Compacta (LFC) de mayor funcionalidad y eficiencia.


A continuación se describe el funcionamiento del tubo fluorescente. Consiste de un tubo de vidrio rectilíneo o circular con dos electrodos en cada extremo conectados con filamentos de tungsteno y lleno de mercurio (entre 5 y 10 mg) en estado gaseoso a baja presión (0,8 Pa), además de una pequeña porción de un gas inerte (como el argón). El tubo se conecta con varios dispositivos eléctricos como se esquematiza en la figura II.4. Al cerrar el circuito mediante el interruptor, la corriente eléctrica alterna de 60 Hz de frecuencia que entra al circuito desde la red de 120 V circula por el condensador (almacena energía eléctrica), el balastro (ofrece resistencia al cambio temporal de la intensidad de la corriente eléctrica), los filamentos (desprenden electrones y mantienen el arco eléctrico) ubicados en los extremos del tubo y por el cebador o estárter (sistema de arranque mediante un par bimetálico dentro de un gas). Al pasar corriente por el estárter,  salta una chispa en el par bimetálico, se calienta el gas neón en su interior y el par cierra el circuito. La corriente eléctrica establecida calienta los filamentos de tungsteno y desprenden electrones que ionizan el gas argón dentro del tubo. Por consiguiente, en su interior se forma un plasma con átomos ionizados y neutros de argón, átomos ionizados y neutros de mercurio y electrones libres provenientes de los átomos ionizados. De esta manera se establecen las condiciones para que después circule una corriente de electrones entre los filamentos. Luego, en cuestión de segundos, se enfría el neón y se desconecta el estárter. Esto hace que los filamentos del tubo se enfríen y dejen de emitir electrones; a su vez, se induce un fuerza contraelectromotríz en el balastro que hace aparecer un arco eléctrico que ioniza aún más al argón y aumentan las partículas ionizadas del plasma. Los electrones del plasma chocan con los átomos de Hg y los excitan como se esquematiza en la siguiente figura; al “desexcitarse” (pasar a un estado energético de menor energía) emiten fotones ultravioletas (fuera del rango visible) que interaccionan con los átomos del compuesto de fósforo que cubre la superficie interior de las paredes del tubo y los excitan  como se esquematiza en la siguiente figura.  


Estos, al “desexcitarse” emiten fotones visible (luz blanca) que podemos percibir con nuestros ojos como se indica en la figura. 


lunes, agosto 08, 2011

El bombillo incandescente


 El bombillo incandescente

El bombillo eléctrico incandescente ha sido uno de los inventos que más ha influido en el bienestar de la humanidad. Su  historia se remonta más allá de Thomas Alva Edison. Fue Sir Humphry Davy quién inicia en 1.840 las investigaciones para generar luz pasando electricidad a través de un delgado hilo de platino, pero su rápida evaporación impedía que durara encendido algunos minutos. En 1.854 el alemán Heinrich Gobel logró que un bombillo lleno de gas inerte con filamento de hilos carbonizados de bambú,  emitiera luz un poco mas de tiempo. Sin embargo, se le otorgan los créditos de su invención definitiva al norteamericano Edison, quién el 21 de octubre de 1.878 presentó uno que duró 48 horas prendido ininterrumpidamente y el 27 de enero de 1.800 le conceden la patente de invención; aunque, los británicos se los dan a Joseph Swan.  




En la actualidad, el bombillo eléctrico consiste de un filamento largo (2 metros) y delgado (0.003 milímetros) de tungsteno o wolframio (metales de elevados puntos de fusión) encerrado en una ampolla de cristal que encierra un gas inerte (argón), como se puede apreciar en la figura. Al establecer una diferencia de potencial de 120 V entre los extremos del filamento metálico con la adecuada resistencia eléctrica, pasa una corriente eléctrica con la intensidad requerida para que se incremente la temperatura hasta 2.500 C, producto de la fricción de los electrones libres con la red cristalina metálica; de esta manera, los electrones mas externos de los átomos de tungstenos se ubican en niveles energéticos de mayor energía y al decaer a estados menos energéticos, emiten luz en el rango visible y en el infrarrojo, que no podemos ver. El 10% de la energía eléctrica suministrada al bombillo se transforma en luz visible y el resto se pierde en calor.  Así que, su rendimiento es sumamente bajo.

La potencia del bombillo se mide por la cantidad de energía eléctrica que consume y disipa de la red de 120 V por unidad de tiempo. Su potencia se mide en Wats (W = J/s) y se fabrican de 25, 45, 60, 70 y 100 W, entre otros. Por el filamento pasa corriente alterna de frecuencia 60 Hz (ciclos/s).  

Los bombillos se fabrican bajo la política de la obsolescencia programada, donde impera la cultura del comprar, votar y volver a comprar; es decir, aunque existe la tecnología para fabricarlos de alta durabilidad desde los inicios de su invención, se fabrican para 1.200 horas de duración, a fin de mantener su consumo con el subsecuente problema de cómo desechar los residuos.  Como una prueba que sustenta lo anterior existe el histórico bombillo  de Livermore, California, que funciona desde 1901. En la siguiente página se puede apreciar "en vivo" al bombillo funcionando: http://www.centennialbulb.org/cam.htm .


     


 (Ver un interesante video sobre el tema de la obsolescencia programada en: http://www.youtube.com/watch?v=KKQN4z5Eol8).